melodía

Cuál es mi melodía?
Una certeza caduca sabía
y pongo oído.
El ritmo del cuerpo suena en mi cuello
como gotas.
Y me pregunto, dónde está la música?
En el tecleo de mis dedos?
En las hojas de mis pasos?
En el aire que se va?
O en el aire que llega?
En el ruido nervioso?
En el canto de mis pájaros?
En las luces de mi noche?
El tono lo conozco,
levemente.
Quizás así debe ser.
Afinar en silencio profundo,
la nota no conocida.
No ser viento sino flauta
en la bella espera.

difícil no vivir en el sur

Difícil no vivir en el Sur.
Húmedo en tierra verde trazada de animales.
Curtido de lluvia,
todo.

Difícil no oler el aire.
Aromas a tronco en gotas de nube y brasa.
Ahumado de agua,
todo.

Difícil no ir lento.
Brillo de piedras vivas de bajamar.
Salpicado de costa,
todo.

Difícil no vivir en el Sur.
Perdido y ganado,
todo.

confiando

Pensando,
pensando las puras razones
del aquí y ahora,
el ruido constante se carga
de ideas cansadas que ruedan
pesadas.

El cuello
se tuerce apretando su hilo
gastado.
Se atora en silencio
la misión del prana 
en su tracto.

Buscando,
buscando con ojos cerrados,
con manos cerradas,
rumores
se escuchan lejanos,
cercanos.

Sonidos
de adentro y de siempre,
apagados.
El ruido se aleja abatido
por este silencio
afinado.

Confiando,
confiando en motivos mayores,
ni espacio ni tiempo,
intuyo
que toda razón es tapa
y no libro.

El pecho
no tiene contornos marcados
con puntos a unir.
El cuerpo liviano
retoma la marcha
flotando.

número de oro : phi

φ (fi = 1,6180…) es un número irracional, nombrado así por el matemático Mark Barr en honor de Fidias, arquitecto del Partenón, que representa el número de oro, también llamado número áureo, sección áurea, razón áurea odorada, o divina proporción.

Según Wikipedia: “Se trata de un número que posee muchas propiedades interesantes y que fue descubierto en la antigüedad, no como ‘unidad’ sino como relación o proporción entre partes de un cuerpo o entre cuerpos, que encontramos en la naturaleza en la morfología de diversos elementos tales como caracolas, nervaduras de las hojas de algunos árboles, el grosor de las ramas (el grosor de una equivale a φ tomando como unidad la rama superior), proporciones humanas, etc.
Los pitagóricos, que definían los números como expresiones de proporciones (y no como unidades, tal y como hoy es común), creían que la realidad es numérica y que esta proporción expresaba una verdad fundamental acerca de la existencia. Fueron estas cualidades las que más tarde le atribuyeron el adjetivo de divina o de oro en el Renacimiento.”

Nos encontramos con esta divina proporción una y otra vez en las infinitas variaciones que la naturaleza a propuesto. Su relación directa con la belleza, lo que consideramos bello en forma natural, es innegable. Y es por eso que en la historia de nuestras creaciones este número ha servido, tanto en la forma como en el fondo, para co-crear nuestra realidad a la manera de lo divino.

Integrar esta proporción en nuestra acción creadora nos es natural, por eso, hacer aparecer su destello dorado es algo que nos podemos regalar en todo momento, así sea en la grandiosidad de una sinfonía, la majestuosidad de un templo, la simplicidad de un aparato electrónico o en la humildad de, por ejemplo, este sitio web.

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difícil no vivir en el sur
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número de oro : phi

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