Arte milenario para las necesidades de hoy.Mi primera figura la debo haber plegado cuando tenía unos 12 años, desde esa fecha no he parado de jugar con los papeles, produciendo miles de animales y objetos de las más variadas formas y colores.
Fue gracias a un libro en japonés, ininteligible, que llegó a mis manos por esos días de colegio, que descubrí este pasatiempo delicado y minucioso. Desde entonces he aprendido, gracias a muchos otros libros, que el origami es también un arte cultivado por maestros de gran renombre internacional, que producen sus propias creaciones, y que generan fanáticos discípulos en todos los rincones del mundo.
Asimismo, existen distintos niveles de complejidad, relacionados con cuan fieles a la realidad son las figuras. Esto permite la existencia de modelos para niños o novatos, plegadores aficionados y expertos origamistas.
Hoy, a mis 34 años y con un trabajo que absorbe gran parte de mi tiempo, trato de dedicar algunos minutos de la semana a esta actividad y así poder destensar dedos y nervios agarrotados por la rutina.
Y se logra el cometido. Con paciencia y amor por la belleza del mundo hecha papel, se olvidan los malos ratos y se recuerdan las buenas cosas.
Recomiendo partir por las figuras básicas, que son el alfabeto de la Papiroflexia: la grulla, la paloma, la rana, etc. Así se aprenden los códigos gráficos necesarios para plegar modelos más difíciles. Ah, y el papel? Mi preferido es el kraft, dúctil y barato.
Buenos maestros del estilo oriental son Akira Yoshizawa, Isao Honda y Kunihiko Kasahara. Maestros del estilo occidental son Robert Lang, John Montroll, Peter Engel. Gran lugar para comprar sus libros, Amazon.com, donde existe una cantidad gigantesca de títulos (Y que llegan sin problemas a la puerta de la casa). Gran sitio web, partida obligada para el periplo por internet, Joseph Wu's Origami Page.
Si quieres un momento de calidad, en comunión con uno mismo y el mundo que te rodea: Origami. Hace bien, hoy más que nunca.




