03 julio 2006

origami para plegar los nervios

Arte milenario para las necesidades de hoy.

Mi primera figura la debo haber plegado cuando tenía unos 12 años, desde esa fecha no he parado de jugar con los papeles, produciendo miles de animales y objetos de las más variadas formas y colores.
Fue gracias a un libro en japonés, ininteligible, que llegó a mis manos por esos días de colegio, que descubrí este pasatiempo delicado y minucioso. Desde entonces he aprendido, gracias a muchos otros libros, que el origami es también un arte cultivado por maestros de gran renombre internacional, que producen sus propias creaciones, y que generan fanáticos discípulos en todos los rincones del mundo.

Asimismo, existen distintos niveles de complejidad, relacionados con cuan fieles a la realidad son las figuras. Esto permite la existencia de modelos para niños o novatos, plegadores aficionados y expertos origamistas.
Hoy, a mis 34 años y con un trabajo que absorbe gran parte de mi tiempo, trato de dedicar algunos minutos de la semana a esta actividad y así poder destensar dedos y nervios agarrotados por la rutina.
Y se logra el cometido. Con paciencia y amor por la belleza del mundo hecha papel, se olvidan los malos ratos y se recuerdan las buenas cosas.

Recomiendo partir por las figuras básicas, que son el alfabeto de la Papiroflexia: la grulla, la paloma, la rana, etc. Así se aprenden los códigos gráficos necesarios para plegar modelos más difíciles. Ah, y el papel? Mi preferido es el kraft, dúctil y barato.
Buenos maestros del estilo oriental son Akira Yoshizawa, Isao Honda y Kunihiko Kasahara. Maestros del estilo occidental son Robert Lang, John Montroll, Peter Engel. Gran lugar para comprar sus libros, Amazon.com, donde existe una cantidad gigantesca de títulos (Y que llegan sin problemas a la puerta de la casa). Gran sitio web, partida obligada para el periplo por internet, Joseph Wu's Origami Page.

Si quieres un momento de calidad, en comunión con uno mismo y el mundo que te rodea: Origami. Hace bien, hoy más que nunca.

23 junio 2006

regalo para mi madre

Eleonora, mi madre, cumple años hoy y hace 3 semanas que trabajo en una ilustración que transformaré en cuadro de papel.

Resulta que mi madre adora toda clase de Strigiformes, osea búhos y lechuzas, y practica su afición coleccionando todo tipo de objetos con la forma de estas aves sabias y silenciosas. Como además tiene capacidades artísticas, realiza toda clase de artesanías usando como motivo estos animales.

Fue una lechuza común (Tyto alba) que apareció fugazmente tras el ventanal del living, flotando como una aparición hacia el techo sobre mi cabeza, que me entregó la señal última para embarcarme en este proyecto.

El ruido es algo que el vuelo fuerte pero grácil de estos animales no produce, lo que junto con su contraste blanco sobre noche, crean una paradoja volante que está y no está en ese momento para nuestros sentidos. Esta idea es la que me parece necesaria de plasmar en papel, un movimiento mudo y contrastado en la belleza angélica de una lechuza que cambia de dirección en el aire negro sin sol.

La técnica parte con una serie de croquis, varios libros, fotos, internet, y continúa con una ilustración digital vectorial que se imprime a escala 1:1 como plantilla de corte de los pliegos de papel a utilizar, en este caso dos, pues me obligué a reducir las zonas de color al mínimo para potenciar la pureza de la imagen.

Dos vidrios y un marco de madera completan el regalo. Para mi madre un objeto más para su colección y para mí la posibilidad de comunicar un mensaje más de la naturaleza con el lápiz y el papel.