
Siempreviva
Mi calle no muere
como la flor que no muere
y pasan por ella a veces
personas muriendo.
Para nacer hay que morir
y mi calle bien lo sabe
e invita a las gentes
que pasen naciendo.
Junto al portón de fierro
la reja amarilla o en la esquina
la gente se acuerda por fin
que nunca ha dejado de estar
siempreviva.
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